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Repensando el Trabajo Social...

Repensando el Trabajo Social...

       El trabajo social surge dentro de un marco de la beneficencia y caridad, un claro ejemplo es la concepción que tenia al respecto la Comisión para la Organización de la Caridad. Posteriormente, con Mary Richmond en Estados Unidos la profesión adquiere un corte netamente positivistas. Dentro de la división social del trabajo se ubicaba dentro del área técnica. Es decir la profesión desde sus orígenes estuvo asociada a un que hacer puramente técnico, asociado al control social y que respondía a las ideologías de las instituciones, siendo funcionales a las mismas.

      Con el advenimiento del funcionalismo, se interesan por las relaciones ordenadas y entienden la sociedad como un todo organizado. En cuanto a la metodología, es al estilo de las ciencias naturales, con una perspectiva objetiva externa, tienen una perspectiva pragmática considerando útil introducir cambios en la organización social; una postura “objetivista”, empírica, sobre la naturaleza de la realidad social. Se espera un cambio medible en términos de conducta o por ciertas condiciones sociales.

        Durante la década del ’40, se produce una nueva transformación del Estado, pasando a ejercer un papel interventor, donde las preocupaciones están centradas en los conflictos presentes en la sociedad. Entonces, el Estado asume así un rol activo frente a las manifestaciones de la cuestión social, que son el resultado de la conformación de clases sociales y la consolidación de movimientos obreros. En esta época, el Trabajador Social,  fue el encargado de ejecutar dichas políticas sociales, sin cuestinamiento alguno a su posición.
 

       Desde sus orígenes hasta los ’60 y 70, en trabajo social se profesaba una aparente neutralidad política, siendo funcionales a las distintas instituciones públicas, en las cuales se desempeñaban. 


       En los ’60 surge el movimiento de reconceptualización del trabajo social, donde se ocasionaron una serie de intentos de ruptura en relación a las concepciones y modalidades interventivas que la profesión históricamente había construido. Es, en este momento cuando la intervención pasa a tener un aspecto socio-educativo donde se transmiten valores, propuestas, proyectos políticos e imágenes de lo correcto e incorrecto en el marco de la sociedad.

       En el ´76 se produce un retroceso al interior de la profesión, que se tradujo en una intervención de tipo conservadora como en sus comienzos. Este proceso también significó la apertura de un modelo económico neoliberal , cuyos efectos se hicieron visibles a partir de la década del ’90 con el gobierno de Menem. Éste se caracterizó por la conformación de un estado mínimo, donde las políticas sociales fueron de índole focalizadas y selectivas. Junto a este crecimiento, el país sufre un proceso de privatizacionesy las prácticas del trabajador social estuvieron signadaa por la neofilantropización y terciarización de la asistencia.



      Hacia fines de los ’80 y principios de los ‘90 la profesión en función de su crisis de materialidad, pierde legitimación a nivel social. Los trabajadores sociales tuvieron poca presencia colectiva en la década del ’90, pese al creciente proceso de diversificación de la pobreza.
Durante los últimos años de la década de los ’90 se observó la renovación de un ciclo de conflictos sociales. Éstos se inscriben en un contexto particularmente complejo signado por las políticas.

 

        Actualmente, tanto en el posicionamiento como en las intervenciones de trabajo social coexiste diversas concepciones, tanto en los profesionales como en las representaciones sociales de los sujetos y de las instituciones. Existen trabajadores sociales, que llevan a cabo prácticas e intervenciones  de corte netamente positivistas y funcionalistas; como así también en algún momento  las exigencias institucionales. Algunas de las nociones con las que se suele asimilar al trabajo social, es visitadora social (asociado a los orígenes), asistente social, etc.  relacionando a la profesión a la practicas asistencialistas, de control social, en las que muchos profesionales solemos caer.

       Esto implica un desafíos crecientes para el trabajo social en la actualización y construcción de teorías sociales y prácticas que permitan comprender la realidad compleja y la nueva cuestión social a la cual de enfrenta la profesión como así también la sociedad en su conjunto.

     Como ya se mencionó anteriormente, en ciertas ocasiones, los trabajadores sociales nos sentimos desorientados, con ganas de salir huyendo, por las incertidumbres que caracterizan el momento actual. Pero al poder contar con espacios de reflexión, como con el que contamos desde éste taller, nos permite repensar nuestro posicinamiento y no quedar como los monitos (que aunque a veces sabios)  ciegos, sordos y mudos  frente a la realidad...

1 comentario

Martín Elgueta -

Prevalece en el artículo un abordaje de tipo histórico de sumo interés.
En ocasiones utiliza fragmentos de otros textos disponibles en Internet sin citarlo (ejemplo: Consideraciones sobre el Trabajo Social de Gustavo Parra).
Y finalmente señala cómo en la actualidad la profesión tiene que vérselas con la impronta positivista y funcionalista que marca su historia (retratado en el dibujo elegido como ilustración)